Marqué al móvil de Leila. No contestó, esperé un rato y volví a intentar, esta vez me contesta muy graciosamente y me dice:
L: disculpe usted, es que no sabía dónde estaba mi teléfono hasta ahora que lo qencontré con el trasero porque me senté en él! Ay, mira tengo un mensaje y una llamada perdida!
miércoles, 1 de abril de 2009
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